Lo que hace único este rescate es la velocidad de respuesta de los de Nueva York. Embarcaciones como el Thomas Jefferson y el Governor’s Island llegaron en menos de 5 minutos. Sus capitanes, formados para emergencias portuarias, rodearon el avión y comenzaron a subir pasajeros con escalas de mano y cuerdas.
El nombre (Sully’s feat on the Hudson) resuena en la historia de la aviación como sinónimo de precisión, sangre fría y heroísmo silencioso. Lo que pudo haber sido la peor tragedia aérea de la década se convirtió, en apenas 208 segundos, en el amerizaje más famoso del mundo. sully hazana en el hudson
Sully mantiene la nariz arriba a 12 grados, los flaps al máximo y aterriza paralelo a las olas del río, no contra ellas. A las 3:31 p.m., el fuselaje toca el agua a una velocidad de 125 nudos (unos 230 km/h). Lo que hace único este rescate es la
El impacto es violento pero controlado. El agua entra por las compuertas, pero la estructura del avión se mantiene íntegra. El río Hudson en enero está a 0.5°C. La ventana de supervivencia en el agua es de apenas 15 a 30 minutos. Los 155 ocupantes deben evacuar antes de que el fuselaje se hunda. El nombre (Sully’s feat on the Hudson) resuena
La tripulación de cabina abre las 4 puertas de emergencia. Las alas se convierten en improvisados balsas. Los pasajeros, en pánico pero ordenados, suben a las alas inflables.
Cada vez que un avión despega de LaGuardia, los pilotos pasan sobre el río Hudson y recuerdan: allí abajo, un hombre de corbata rayada y voz calmada demostró que, cuando falla la tecnología, el factor humano bien entrenado es el último y mejor motor.
La maniobra de amerizaje es la más difícil en la aviación. Si la nariz toca primero, el avión se parte. Si la cola golpea muy fuerte, se invierte.